lunes, 25 de enero de 2016

Los retos de la otra política. Por Javier Elorriaga Berdegué. Texto publicado en la revista Rebeldia

"Ni dioses ni cesares. Mejor artesanos, diríamos nosotros". Así terminó Sergio Rodríguez su intervención, en la que plantea la idea central de que el poder no es un lugar sino una relación social. Cuando se dice "Tomar el poder para transformar el mundo, aunque sea en pequeñas dosis", se ubica al poder como un lugar privilegiado para lograr esto y por lo tanto se ubica a la lucha política por llegar y controlar el poder del Estado como la única posibilidad que tiene la sociedad para lograr transformaciones sociales, políticas, económicas, culturales. Ocupa el Estado y cambiarás a la sociedad es la consigna que determina la práctica de la mayoría de todos aquellos que aspiran a transformar a la sociedad en una más justa, libre y democrática.

El problema es, como también lo explica Sergio y por eso no me detendré tampoco en este punto, cuando esos que quieren cambiar al mundo, no se dan cuenta que ellos mismos ya son parte de una familia política que expropió a la gente la capacidad de poder decidir en colectivo, mediante los mecanismos políticos de representación dizque popular, y que construyó, en las relaciones sociales, el elemento mando-obediencia como el más importante, subordinando así los intereses de la mayoría a los de una minoría, siempre una minoría, autodefínase ésta como se quiera definir.

No voy pues a meterme en la polémica de que en México algunas de las políticas de izquierda (hay tantas izquierdas como puestos de representación popular, aunque justo es decirlo, hay también izquierdas pensantes y actuantes bajo otros principios que no sean el agandalle clientelar), de que en México algunas izquierdas decía, cuando llegan a controlar pequeñas dosis del poder estatal, terminan, hasta hoy día, en llegar al límite máximo de intentar cambiar los mecanismos de distribución sin meterse en nada a los de producción, con lo que logran dejar intocado el actual sistema de explotación, y por lo tanto las decisiones del poder por sobre las decisiones de la gente.

Y ni siquiera es que lo reduzcamos a una cuestión ética o moral, que no lo es solamente, sino también política. Veámoslo desde el pragmatismo que caracteriza a los profesionales de la política; como dicen ellos, veámoslo como una cuestión práctica. Y ni siquiera así hay resultados que nos demuestren que ocupando los espacios del Poder se cambian las cada vez más inhumanas condiciones en que sobreviven la mayoría de seres humanos. Entonces, ¿para qué luchar por un espacio físico donde no se encuentran las decisiones de poder? ¿para qué luchar por un espacio donde sí sabemos que se encuentran relaciones injustas de relación política, social, económica, cultural? 

Así, ni en lo político ni en lo ético, y podríamos decir que ni en la experiencia histórica, se ve, hoy en día, ningún caso en luchar por el poder, sin cambiar las relaciones de poder que el sistema capitalista ha generado y su etapa neoliberal busca perpetuar.

Quiero partir más bien de una idea que el SCI Marcos expresa en su escrito La velocidad del sueño, 2a parte, en la carta que manda a Pierluigi Sullo, Director del semanario italiano (Nota 1). Ahí, el subcomandante plantea lo siguiente (refiriéndose a la solidaridad que en diversas partes del mundo hay hacia la lucha zapatista):

Y creo que, las más de las veces, esa simpatía y ese apoyo encuentra su versión más afortunada en la lucha que emprenden o mantienen en sus respectivas realidades, cualquiera que sea su cultura, su lengua, su bandera, su tipo de calzado, zapato, tenis, chancla, huarache o zapatilla.

Es precisamente, con base en esta idea, que en el Frente Zapatista nos hemos propuesto apoyar la lucha de las comunidades indígenas zapatistas no sólo con caravanas y colectas o difundiendo su lucha, lo cual dicho sea de paso no sólo responde a un compromiso ético sino también a aceptar que de esas comunidades tenemos mucho que aprender, sino además aceptando un reto aún mayor planteado por la teoría y la práctica zapatista: ayudar en la lucha por la liberación nacional poniendo en práctica los principios zapatistas de el mandar-obedeciendo, construir un mundo donde quepan todos los mundos, caminar preguntando y, lo que nos ocupa en esta plática específica, hacer política sin luchar y suspirar por el poder.

Hacer pues, que la base de una política de nuevo tipo sea el respeto a la gente, ni más ni menos.

De lo que quiero hablar entonces, es de los retos que genera en una organización política que se quiere de nuevo tipo, el plantearse la no toma del poder (concebido éste bajo su concepción tradicional de un espacio político concreto), es decir, luchar no por el poder sino por el cambio en las relaciones sociales que le dan sustento al poder, luchar por trastocar la relación mando-obediencia, luchar por construir relaciones políticas y sociales de abajo hacia arriba, por subvertir por completo el orden establecido al promover la autonomía, la autogestión y el autogobierno desde cualquier espacio social existente, teniendo como marco la necesaria reconstrucción de la Nación desde abajo.

Si aceptamos que una de las tendencias dentro del sistema neoliberal es la desintegración de todo tipo de tejidos sociales y políticos, desde el Estado nacional hasta la familia, pasando por el sindicato, el barrio, la cooperativa, la escuela, de todo tipo de colectivo pues, entonces la lucha tiene que ir al lado contrario de la tendencia, es decir, a buscar rehacer todo tipo de relaciones sociales, pero no para reconstruir las que había en otras épocas, también determinadas por un sistema injusto y excluyente como lo es el capitalista, sino para construirlas de nuevo, desde abajo y en colectivo.

Y para eso es fundamental devolver el poder de decisión al colectivo. Y eso tiene que ver tanto a lo interno de la organización política en la que se participe, como en la práctica de esa organización hacia la gente del pueblo en el que ésta se mueve.

Sacar a la organización de la lógica del poder, su espacio y su calendario, implica la posibilidad de plantearte otras preguntas, sobre todo frente al movimiento y ya con el movimiento, frente al tiempo y a otros movimientos. Es la posibilidad real de construir la resistencia a partir de ir generando nuevas relaciones sociales de solidaridad, sin un plazo fijo u objetivo único, es decir, sin atarse a esquemas que se convierten en camisas de fuerzas, posibilitando por lo tanto abrir y enlazar infinidad de formas de resistir y de rebelarse, tan variadas como variada es la sociedad en su conjunto.

Arturo Anguiano lo plantea de la siguiente forma: "lo importante, lo significativo, a mí parecer, está en el planteamiento del EZLN de ofrecer la posibilidad de conquistar espacios sociales que se acondicionan y potencian como lugares públicos, colectivos, como espacios de resistencia donde pueden ensayarse nuevas prácticas político-sociales, revitalizando el terreno de lo político entendido como el ámbito de pensar, decidir y hacer en colectivo. Bolsas de resistencia, islotes de resistencia, de lo que se trata es de la búsqueda de caminos, de opciones, que posibiliten el hacer ahora, el resistir ya, cotidianamente, pero en el camino de una lucha de largo aliento por un nuevo mundo igualitario". Frente al pragmatismo desbocado de cierta izquierda encuadrada en la conquista del poder sin importar los medios que se tengan que utilizar, retomar el horizonte construyendo el camino de la resistencia. "Vencer la inmediatez, situarse en el período largo, respondiendo al ahora, pero desde el ayer y con el mañana invariablemente en la mira".

No buscar la conquista de ese poder entendido como espacio, en la práctica política de la organización en su relación con el pueblo dentro del cual se mueve, posibilita una relación de acompañamiento a los movimientos políticos y sociales y en general a quien de alguna manera esté resistiendo o dispuesto a resistir y rebelarse. Es, por lo pronto, una ayuda concreta para superar ese lastre de la práctica política tradicional, sea de derecha, sea de izquierda: el vanguardismo. Al no buscar qué dirigir y cómo hacerlo para lograr conquistar un espacio determinado, lo importante no es qué logra o no el movimiento, lo importante es cómo se construye a sí mismo y en su relación con otros movimientos y grupos no organizados, desde lo local hasta lo intergaláctico. 

Lo que tenemos que buscar, sea al generar, sea al acompañar, movimiento social es que éste se forme de manera autónoma y autogestiva, a lo interno y frente al poder y de manera solidaria y en red frente a los demás movimientos y pueblo en general.

Aquí quiero poner un ejemplo concreto de actuación política dentro de un movimiento social que fue muy complejo: la huelga universitaria del 99. La orientación política que definió el FZLN ahí, tratando de seguir los principios zapatistas, fue partir de que los estudiantes en huelga, dentro de los cuales había frentistas, es que el movimiento ganaba no si las autoridades cumplían los puntos del pliego petitorio estudiantil, sino si el movimiento todo, más allá de una u otra corriente que lo conformaba, lograba construir una nueva forma de relacionarse políticamente entre todos sus integrantes y hacia afuera, en su relación con la gente, aunque no les dieran ni un punto. Ganaban si su interlocutor era el pueblo, no el poder. Así lo vimos y así intentamos participar, se haya o no logrado. 

Y lo mismo pretendemos, aunque no siempre lo logramos, por errores de concepción propios, con todos los movimientos que estamos acompañando y generando. No nos importa, no nos debe importar, si logramos arrancarle poco o mucho al gobierno en turno, del partido que sea; no nos importa si ocupamos o no un espacio de poder, por local o nacional que éste sea; nos importa y nos preocupa si ayudamos a generar espacios autónomos y autogestivos que puedan ir enlazándose, por lo menos como probabilidad futura, entre sí para un día quitarle la posibilidad a los que hoy día deciden por nosotros de que lo sigan haciendo.

Me podrán decir que los movimientos sociales tienen que responder a cuestiones concretas, a ataques concretos desde el poder pues, por eso se forman normalmente, y entonces siempre va a existir el gusanito de que en el acompañar tengamos también que decidir algo para la situación concreta, que no basta con lo que nosotros pensemos que tiene que ser nuestra práctica política hacia el movimiento, sino lo que el propio movimiento genera en los hechos. Tratando, una vez más, de aplicar lo que creemos entender del zapatismo, nuestra propuesta al movimiento social es, en esos casos concretos, aprovechando que somos una organización política nacional, chiquita, pero nacional, descubrir con ellos varias ventanas desde las cuales puedan observar la coyuntura en la que estén metidos en un momento dado. No intentamos decidir por ellos la acción política a tomar para decidir la coyuntura, sino tomando en cuenta nuestra limitada experiencia con otros movimientos y resistencias, presentarles más opciones de las que ellos mismos pueden ver desde su experiencia local y concreta. 

Cuál ventana decidan abrir después de mirar por varias de ellas, eso ya es cosa suya, o más bien, también nuestra porque ahí estaremos acompañándolos, si la decisión de abrir tal o cual se tomó de manera colectiva, sin falsas representaciones o delegaciones de decisión. Si el movimiento o grupo concreto negocia o no negocia con el poder, le acepta o no cualquier prebenda, si avanza o se repliega, será decisión del propio movimiento, el chiste es que haga o deje de hacer todo eso a la par que va cambiando las formas en las que se relacionan sus participantes al interior y del colectivo con el exterior.

¿Qué eso no se ve a corto plazo, ni es nota de 8 columnas? Seguro, por eso el militante de una organización que se quiere de nuevo tipo tiene que estar muy claro en que simplemente está sembrando para que alguien coseche a largo plazo, no puede esperar más, si quiere ser consecuente.

Por eso mismo también, plantearse la no toma del poder y realmente llevarlo a la práctica, lo puede hacer más fácilmente un militante, no simplemente un participante, entendiendo como militante a alguien que está conciente y voluntariamente dispuesto a integrarse plenamente a un colectivo, colectivo que además no se restringe al conformado únicamente por su propia organización. Y sin embargo es un militante de nuevo tipo, en cuanto entiende que un participante tiene el mismo valor que él, es decir, cuando su práctica lo lleva a que otros, dentro y fuera de su organización, puedan decidir qué quieren y como construirlo. Duro y a la cabeza contra la esencia de la práctica vanguardista.

A lo interno de la organización, al eliminar la lucha por el poder como un espacio conquistable, es más fácil eliminar la lucha por el "poder" de la organización, pues las decisiones dejan de ser vitales, en cuanto a quién las toma, y se encuadran entonces alrededor de con quién y cómo las tomas. No buscas la conquista de un espacio, sino la construcción de una relación política que vaya sumando (fuerzas, experiencias, tendencias) otra forma de hacer y decidir las cosas, desde abajo que decimos

Y aquí viene la relación entre la práctica interna de la organización y la externa como organización. El tradicional canibalismo de la izquierda conformada bajo los tiempos y espacios del poder no tiene aquí mucho de donde alimentarse, simplemente porque no hay qué conquistar, ni lugares en la lista plurinominal, ni puestos de representación o de gobierno, ni embajadas o misiones culturales, ni salarios estratosféricos, ni prestaciones. Adentro no hay espacio que disputar, porque tampoco como organización hay espacio que disputar. No hay candidaturas, no hay puestos externos, para qué pelear puestos internos ni acumular fuerzas (corrientes)

Pero si aún así se llegaran a conformar corrientes o bandos internos, nuestra capacidad de cometer el mismo error dos veces es ilimitada, una u otra corriente no gana nada con destruir o imponerse a la otra, puesto que no hay un espacio a conquistar, ni en lo interno ni en lo externo, desde donde se tomen decisiones que afecten a colectivos más grandes, que suplanten a los demás. Si eres consecuente en acompañar y no en suplantar ¿qué quieres decidir por otros?

No hay cuotas de poder real, no hay ganancia en cuanto algo tangible conquistable, hay por lo tanto más chance de que lo que marque la práctica organizativa sea el compromiso y la conciencia, no la ganancia personal o de grupo, por lo tanto hay mayores posibilidades de que el tomar decisiones, sea, además de un asunto colectivo, algo que implique mayor compromiso militante, no mayores prebendas

Y una vez más, hay una relación entre lo interno y lo externo: más con la práctica que con el discurso, tu actuar político no importa que lo califiquen, sobre todo, desde dentro de la organización, sino la gente de afuera con la que estás trabajando. Si como organización no tienes una propuesta y una práctica política que te permita que otros movimientos y colectivos te acepten para que camines junto con ellos, tus días están contados, a la corta topas con pared, te autoconsumes en la práctica interna y terminas vegetando o desgranándote poco a poco, hasta desaparecer.

Esa seguridad de que estamos ayudando a construir nuevas relaciones sociales, sin suplantar a la gente en la toma de decisiones, (ética militante le podemos llamar, tan absurda para la clase política) nos permite un mayor horizonte para el trabajo político, porque por primera vez el trabajo no depende del calendario del poder, sino del que podamos ir construyendo en colectivo. 

¿Por qué digo esto? Porque no hay final del camino, sólo camino, siempre camino. No se pueden ir evaluando las metas en cuanto a objetivos conquistados en contraposición a los espacios arrancados al poder, sino en cuanto a posibilidades que se van construyendo y que permitirán que un día las decisiones, sean cuales sean, ya no se tomen si no es en colectivo.

La organización por sí misma, construirse como un fin, es lo menos importante, en cuanto que aceptamos que una forma organizativa, la que sea, es un elemento histórico, es decir, se ubica en tiempo y espacio concretos, pero no para conquistar un espacio que la haga perenne en el tiempo, sino en el sentido de que es parte de algo que se va construyendo y se va transformando, conforme se va transformando a la par su alrededor social y político

El espíritu de cuerpo no se construye entonces alrededor de las diferencias con el otro que no es de la organización, o de mi espacio específico dentro de la organización (llámese comité, espacio sectorial, subregión, comisión u como uno quiera encasillarse temporalmente) sino precisamente en lo que aportamos en colectivo a la formación de un espíritu de cuerpo como pueblo explotado y dominado, para lo cual es fundamental cambiar las relaciones sociales. Nos definimos como organización no frente al poder, sino frente a la gente.

Por eso al final, para la práctica política, no importa, o importa muy poco el para qué, y toma mayor relieve el cómo. De hecho, pocas veces se puede saber con absoluta precisión qué va a pasar con la propuesta política que hagas y busques construir, pero lo que sí podemos saber es que si sentamos las bases para que esa propuesta se construya de manera colectiva, algo bueno, para colectivos mayores, va a resultar. Esto es lo que desmadra la lógica de dominación del poder y de su clase política actual y lo que nos hace invisibles, hasta ser lo bastante visibles como para ser invencibles, no como organización o movimiento, sino como tendencia a lograr otras formas de relación social, es decir, a poner de cabeza el injusto orden establecido y construir, desde abajo, otro nuevo

Notas:
1. SCI Marcos del EZLN, La velocidad del sueño, parte 2: zapatos, tenis, chanclas, huaraches, zapatillas, octubre del 2004, México. (se puede consultar en www.fzln.org.mx)
2. Arturo Anguiano, EZLN, una estrategia de resistencia libertaria, ponencia presentada en el IV Congreso Marx Internacional, guerra imperial, guerra social, 1 de octubre del 2004, París, Francia

Fuente:


domingo, 24 de enero de 2016

No creo que asista al encuentro "confluyente" del 27 de febrero en Cáceres. Razones

Por Javier Caso Iglesias | Analista Político

No creo que asista al encuentro "confluyente" del 27 de febrero en Cáceres, pues viendo las formas de comportamiento de algunas personas que indican al moderador del grupo, sin dar ellas la cara, sacar a personas del mismo sin esgrimir las razones que se tengan para que todos podamos opinar sobre las mismas, en especial sobre las exclusiones, no me parece nueva política; sino más de lo mismo de siempre: Poliarquía excluyente pura y dura.

Mientras esto sea así, mientras no sea posible razonar y solo se lleguen a acuerdos dependiendo del poder que tengas detrás, estaremos perpetuando este sistema que, de poder, sabe más que ninguno de nosotros.

No obstante deseo a los organizadores y participantes del encuentro "confluyente" del 27 de febrero en Cáceres lo mejor. Decir que me gustaría estar equivocado, pero estas formas de proceder excluyentes ya las he visto antes y no llevan a ninguna parte.

Mi compromiso y el de otros muchos es claro, estamos apostando por un verdadero proceso de ciudadanización de la democracia que labore por crear un referente político de amplia mayoría social.

El problema que observo, tanto en Podemos como de IU, es de discurso; pues caen en lugares ya transitados y probados que no son otra cosa que espacios de autorepresentación y no herramientas para representar a la ciudadanía, a las más amplias mayorías sociales a las que no se las permite participar en las decisiones relevantes y carecen de herramientas de control y fiscalización de las poliarquías que toman las decisiones. Es una pena que tanto Podemos como IU sigan instalados en un lado del sistema, cuando lo que tocaría es ponerse enfrente a este caduco orden que padecemos.

Entiendo que lo del eje conceptual con el que se aborde este momento político es muy importante, hay que atreverse a romper con la anterior forma de ver las cosas (eje conceptual derecha-izquierda) si no queremos que la ciudadanía nos ubique como fuerza subsidiaria del PSOE.

Hay que hacer entender los lemas y consignas del 15-M, en especial la que dice que no somos ni el lado izquierdo ni el lado derecho del orden del 78. Hemos de ser, ahora más que nunca, los de enfrente y los de abajo para diferenciarnos claramente del bipartidismo PP-PSOE.

Mientras que las fuerzas progresistas cuenten con el PSOE no nos libraremos de las políticas austericidas y de recortes. Hay que pasokizar, cuanto antes, al PSOE para que surja la alternativa y la esperanza. Para ello no hay que ser como la actual IU o Podemos, sino ser lo que ni IU ni Podemos están logrado ser; o sea, lo que prometieron ser cuando surgieron y que desafortunadamente no son.

Insisto: Es obvio que las formas de hacer son las que terminan conformando la realidad. Es por ello que os hago llegar estos dos artículos de Javier Elorriaga Berdegué, miembro de la Revista mexicana "Rebeldía", la voz del zapatismo; en ellos se explica claramente la diferencia entre sistema representativo y sistema participativo. Espero que los organizadores y participantes de encuentros "confluyentes", así como IU y Podemos, tomen buena nota de lo que se dice en ellos:

La militancia en la organización de nuevo tipo. Por Javier Elorriaga Berdegué

Los retos de la otra política. Por Javier Elorriaga Berdegué

viernes, 22 de enero de 2016

Encuentro Confluyente del 27 de febrero en Cáceres. Nuevas aportaciones y propuestas

Por Javier Caso Iglesias | Analista Político

Mi anterior propuesta, al Encuentro Confluyente del 27 de febrero en Cáceres, ha sido la relativa al modelo de relación que debemos de establecer entre nosotros/as, así como con la ciudadanía. Hemos de elegir, del constructo dicotómico que la propia realidad nos plantea, una de las dos alternativas, por eso insistía en mi pregunta: ¿Cómo nos relacionamos entre nosotros como sujetos políticos y sociales llamados a cambiar esta sociedad? ¿Nos relacionamos entre nosotros/as (todos/as con todos/as nosotros/as) con afecto, cordialidad, empatía, comprensión, fraternidad o más bien siguiendo las pautas de comportamiento establecidas por el sistema (competitividad, rivalidad, lucha, disputa, dominio, pugna, duelo, reto, enfrentamiento, riña, pendencia, ...)?

En esta propuesta quiero plantear otros dos temas claves para llevar a cabo un proceso de confluencia, de unidad ciudadana y popular, con garantías de éxito.

El primero es el relativo al papel que queremos desempeñar. Aquí también hay que elegir una de las dos partes de otro constructo dicotómico. O nos autorepresentamos a nosotros mismos o representamos a la sociedad. Como certeramente lo expresa Yolanda Díaz de En Marea, de lo que se trata es de buscar una nueva herramienta "para las mayorías sociales del siglo XXI".

Como ejemplo para analizar esto que digo podemos recordar que en un documento de IU del año 1988, Julio Anguita hablaba ya de Refundación de IU y de Bloque Social de Progreso. El documento se llamaba "manifiesto para la articulación de IU". O sea, el PCE e IU llevan más de un cuarto de siglo hablando de lo mismo y no se ha avanzado nada de nada; su problema es claro, tienen miedo a dar el paso, a salir del espacio de la autorepresentación de los propios activistas de su organización para comenzar a representar a las mayorías sociales. De ahí sus constantes resultados marginales en términos institucionales.

La causa de esta realidad es la aplicación de viejas recetas, como explica Yolanda Díaz, no se trata de refundar nada, sino de superar los actuales modelos de relación buscando una nueva herramienta que sea capaz de representar a las mayorías sociales del siglo XXI.

Para iniciar un proceso de confluencia, de unidad, esta es otra de las preguntas a las que debemos de responder: ¿O nos autorepresentamos a nosotros mismos o representamos a la sociedad? Mi sugerencia es que no caigamos en la autorepresentación y apostemos decididamente por empoderar a la ciudadanía. Para ello hemos de evitar comportamientos oligárquicos y poliárquicos excluyentes y abrazar praxis verdaderamente democráticas.

El segundo de estos temas, muy relacionado con el anteriormente expuesto, es el relativo a la estrategia y al discurso. La estrategia determina a dónde vamos, por tanto hay que preguntarse ¿a dónde queremos ir todos? Hay que evitar que esta pregunta la contesten en exclusiva las vanguardias, pues de lo que se trata en este momento histórico es de la búsqueda de una herramienta que sea capaz de representar a amplias mayorías sociales, o sea, de una herramienta política para gobernar obedeciendo al pueblo, a la ciudadanía, a amplias mayoría sociales. Es por ello que, siguiendo las recomendaciones de un gran estratega del siglo pasado, el "calvo de la perilla" como le llaman algunos, hemos de evitar en esta fase esas enfermedades infantiles tendentes al "izquierdismo".

Es obvio que el discurso de esta fase ha de estar muy ligado y ser muy consecuente a ese lugar que la estrategia ha de marcar tras responder a la pregunta de ¿a dónde queremos ir todos? Insisto, no se trata de suplantar al conjunto por parte de una minoría ilustrada de vanguardia; se trata de decidir democráticamente entre todos y por consenso, sin poliarquías excluyentes, ¿a dónde queremos ir todos? O sea, qué programa de mínimos queremos desarrollar y que discurso corresponde a ese programa de mínimos. Cuando alcancemos esa meta con ese discurso apropiado a la misma será el momento de trazar nuevas metas, nuevos objetivos con nuevos discursos adecuados a esas nuevas metas. Pero ahora toca lo que toca. Establecer un programa de mínimos, con una estrategia, táctica y discurso adecuados al mismo.

Por tanto toca preguntarse: ¿Somos capaces de determinar un lugar común dónde ir? ¿Somos capaces de establecer un programa de mínimos, con una estrategia, táctica y discurso adecuados al mismo? ¿Somos capaces de dejar a un lado los maximalismos y particularismos de cada cual para superar los actuales modelos de relación buscando una nueva herramienta que sea capaz de representar a las mayorías sociales del siglo XXI?

Sin olvidar responder también a la pregunta reseñada en el primer tema: ¿A quién queremos representar, a nosotros mismos o a la mayoría social? ¿Autorepresentación o empoderamiento de la mayoría social?

Estas son pues las preguntas a las que debemos de responder, las preguntas que nos debemos de plantear, para iniciar un proceso de confluencia, de unidad que resulte exitoso.

Seguro que tras formular estas preguntas y responderlas llegamos a la misma conclusión a la que llegaron, en su caminar hacia el mandar obedeciendo, las Juntas de Buen Gobierno según los siete principios de los pueblos que son: 1) Servir y no servirse. 2) Representar y no suplantar. 3) Construir y no destruir. 4) Obedecer y no mandar. 5) Proponer y no imponer. 6) Convencer y no vencer. 7) Bajar y no subir.

"Del vanguardismo revolucionario al mandar obedeciendo; de la toma de poder de arriba, a la creación del poder de abajo; de la política profesional, a la política cotidiana; de los líderes a los pueblos; de la marginación de género a la participación directa de las mujeres; de la burla a lo otro a la celebración de la diferencia". (Entre luz y sombra, 2014)


Ideas, aportaciones y propuestas al Encuentro Confluyente del 27 de febrero en Cáceres

Por Javier Caso Iglesias | Analista Político

Estas son mis ideas, mi aportación y propuestas, al encuentro confluyente del 27 de febrero en Cáceres.

Como afirma el sociólogo y filósofo John Holloway, el concepto de transformación social hay que plantearlo como una pregunta, en vez de como una respuesta dada. Este mismo autor centra su atención en dos aspectos claves, uno de ellos es el relativo a las relaciones sociales y otro es el de poder-hacer.

La cuestión está en preguntarse/preguntarnos: ¿Cómo podemos-hacer para que las relaciones sociales que establezcamos entre nosotros y con respecto a los demás no sean alienantes, para que el poder-hacer no se transforme en un poder-sobre los demás aversivo por reificador/cosificador?

Una de las razones que han llevado a esos tipos de relación aversivos y alienantes ha sido la de confundir, por parte de los sujetos políticos que debían de poner en libertad a los elementos de la nueva sociedad, los conceptos de poliarquía y democracia (http://goo.gl/96LnJC). No es lo mismo una poliarquía que una democracia. Igual que no es lo mismo una oligarquía que una poliarquía. Cada una de ellas (oligarquía, poliarquía, democracia) son diferentes etapas del desarrollo de la sociedad, que describen un determinado modelo de relaciones sociales, cuantitativa y cualitativamente diferente, cada una de ellas.

La tarea pues, para que las fuerzas políticas y sociales que aspiran a otro modelo de sociedad más igualitario y fraternal puedan llevarlo a efecto, es preguntarnos sinceramente ¿que tipo, que modelo, de relaciones sociales establecemos entre nosotros y para con los demás? ¿son relaciones competitivas o cooperativas? ¿se basan en el afecto, la empatía y la comprensión o en la descalificación y la crítica despiadada? ¿están caladas (empapadas) nuestras formas de relacionarnos (como sujetos políticos y sociales de cambio que decimos ser) por este modelo de sistema capitalista que padecemos?

Insisto en mi pregunta: ¿Cómo nos relacionamos entre nosotros los sujetos políticos y sociales llamados a cambiar esta sociedad? ¿Nos relacionamos entre nosotros/as (todos/as con todos/as nosotros/as) con afecto, cordialidad, empatía, comprensión, fraternidad o más bien siguiendo las pautas de comportamiento establecidas por el sistema (competitividad, rivalidad, lucha, disputa, dominio, pugna, duelo, reto, enfrentamiento, riña, pendencia, ...)?

Para iniciar un proceso de confluencia, de unidad, estas son, en primer lugar, las preguntas a las que debemos de responder; las preguntas que nos debemos de plantear.

jueves, 14 de enero de 2016

¿Por qué no se cubren las bajas de larga duración en la OVZ y en la ITV de Plasencia?

Por Javier Caso Iglesias | Analista Político y Activista Social

Guillermo Fernández Vara, Presidente de la Junta de Extremadura, se ha reunido con los agentes sociales en múltiples ocasiones en esta legislatura y en esas reuniones se ha anunciado, de forma reiterada, que la Mesa General de Función Pública de la comunidad abordará todo lo que tiene que ver con la reposición inmediata de efectivos.

A pesar de estas declaraciones y compromisos del Presidente de la Junta de Extremadura en sus reuniones y ruedas de prensa con los agentes sociales, la realidad en la Junta de Extremadura es muy otra.

El personal funcionario al servicio de la institución, tanto de la OVZ como de la ITV de Plasencia, por ejemplo, han manifestado de forma reiterada su queja por la acumulación excesiva y permanente de trabajo debido a las bajas no cubiertas por falta de personal administrativo y auxiliar administrativo.

La situación ha sido puesta en conocimiento de los diferentes responsables institucionales con competencias en la gestión de los recursos humanos sin que se haya solucionado nada en todo lo que va de legislatura.

Decir que la falta permanente de personal repercute en el desempeño de las tareas y en la atención al ciudadano. El personal de cara al público está sufriendo permanentemente situaciones muy tensas con los administrados. Algunos ciudadanos presentan quejas por escrito pero otros expresan su malestar verbalmente y de malas maneras que no es de recibo soportar por parte de los funcionarios; esta carencia de personal transmite una mala imagen corporativa y de los empleados públicos en general, cuando es posible solucionarlo cubriendo las plazas en situación de baja.

Los sindicatos están poniendo de manifiesto lo injustificable de este estado de cosas, por lo prolongado en el tiempo y por suponer una carga de trabajo excesiva e inasumible para los trabajadores afectados, y requieren al órgano competente su solución inmediata mediante la provisión de los puestos afectados por estas bajas prolongadas.

La solución podría solventarse a través de la activación de las bolsas de trabajo creadas al efecto en la Junta de Extremadura, mediante alguna reasignación de efectivos o activando el concurso de traslados; esperamos y deseamos que el Presidente de la Junta de Extremadura cumpla sus compromisos. No queremos pensar que el deterioro de servicios tan rentables como las ITV's de Extremadura se deba a algún deseo de privatizarlo a alguna "empresa amiga".

Indicar que la no cobertura de bajas de larga duración en las ITV's de Extremadura, así lo pensamos, es consecuencia clara de la creación y potenciación de las ITV's privadas en la región, por lo que, junto al resto de sindicatos y trabajadores de las Inspecciones Técnicas de Vehículos, pedimos que se apueste por un modelo único de servicio público en este importante sector de la administración autonómica.

También esperamos, como así aseguró la Consejera de Hacienda y Administración Pública, Pilar Blanco Morales, que en el primer semestre de 2016 se resuelva el concurso de traslados para puestos singularizados y no singularizados de personal funcionario de la Junta de Extremadura; pues ubicar a los más de 2.175 funcionarios en sus plazas definitivas resolvería en buena medida esta carencia de efectivos en la administración regional.

miércoles, 6 de enero de 2016

Invitación de Juan Mª Sánchez Villar a lectura de su tesis doctoral

Agradecimiento e invitación de Juan Mª Sánchez Villar, a todos los integrantes de la comunidad de Pasión por la dialéctica, a la lectura oficial de su tesis doctoral que tendrá lugar el próximo jueves 7 de enero a las 12h en la Facultad de Economía de la Universidad de Valencia (planta 1, sala Ignacio Villalonga).

Hola Javier,

A comienzos del año pasado solicité tu ayuda para completar la parte práctica de mi tesis doctoral, que trataba de conocer los efectos que la lectura de blogs tenía sobre el comportamiento político individual. En aquel momento, tu amable colaboración posibilitó una recogida de datos muy fructífera que, posteriormente, se tradujo en unos resultados sólidos y prometedores en esta novedosa línea de investigación que ha cobrado aún más vigor con los recientes resultados electorales en España.

Hoy el trabajo está acabado y lleva por título 'Hacia un nuevo modelo de comunicación política: la formación de líderes de opinión política basada en las dinámicas de la web 2.0'. Es un estudio pionero en el actual contexto político y contribuye a explicar algunas de las causas que han dado lugar a un escenario de cambio no solo en la distribución del voto, sino en las pautas que rigen la comunicación y la conformación del comportamiento político individual.

La lectura oficial de mi tesis doctoral tendrá lugar el próximo jueves 7 de enero a las 12h en la Facultad de Economía de la Universidad de Valencia (planta 1, sala Ignacio Villalonga). Sirvan estas líneas como sincero agradecimiento a tu colaboración y también como invitación de asistencia a la sesión.

Puedes, por supuesto, extender el agradecimiento y la invitación a todos los integrantes de la comunidad de Pasión por la dialéctica, sin los cuales no me habría sido posible concluir este trabajo.

Un cordial saludo,


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Juan Mª Sánchez Villar
Marketing PhD Student
University of Valencia (Spain)

domingo, 3 de enero de 2016

Las almas de Podemos y el destino del PSOE

Por Javier Caso Iglesias | Analista Político

A nadie se le escapa que, afortunadamente, Podemos ya no es solo Pablo Iglesias y ese grupo identitario y excluyente llamado los CQP a los cuales, parece por sus hechos, que se les han olvidado los principios básicos de la democracia y confunden a esta con la poliarquía más burda. Los resultados electorales del pasado 20-D atestigua que muchos ciudadanos piensan de ese grupo identitario y excluyente llamado los CQP lo mismo que por mi parte expreso. Un grupo, los CQP, que no se ocupan ni preocupan por crear un espacio amable e incluyente en el que quepamos todos, que elaboran las candidaturas con reservas de puestos VIP y cuyas primarias son bastante aparateras y poco ciudadanas.

Como digo, los resultados electorales del pasado 20-D lo dicen todo. Por ejemplo en Madrid, los resultados cosechados por Pablo Iglesias fueron de un 20'82%; dato que contrasta con el 26'57% de Barcelona (atribuible a Ada Colau de En Comú), el 26'78% de Valencia (atribuible a Mónica Oltra de Compromís) o el 28'32% de Santiago de Compostela (atribuible a Xose Manuel Beiras de Anova). Entre un 6% y un 8% más que desvela dónde se están haciendo bien las cosas. En otras capitales de provincia o región los resultados no han superado el 15%. Con ese porcentaje no se llega a ser una alternativa al orden del 78, sino más bien una muletilla de los partidos al servicio de ese orden. 

Esperamos y deseamos que las almas de Podemos (En Común, Compromís y Anova) sean capaces de reorientar adecuadamente un proyecto lastrado por los CQP y hacerlo emerger para que sea una verdadera alternativa de gobierno. Eso se consigue con respaldos electorales superiores al 25%. Mientras esto no se consiga toca hacer oposición.

Sobre el destino del PSOE expresar algo con lo que queda dicho todo: El PSOE oculta en España su afinidad en Europa con PP y C's. En el Parlamento Europeo, el PSOE votó en el 80% de los casos lo mismo que el Partido Popular y un 84% igual que Ciudadanos.

Es obvio pues que el destino del PSOE ordoliberal y felipista no es otro que el de la Gran Coalición. El PSOE se debe de quitar ya la careta y ser consecuente con lo que hace en la Unión Europea. Aquí ya lo conocemos, pues el PSOE cuando está en la oposición hace un discurso diferente a sus prácticas cuando gobierna. Y dado que siempre gobierna para los de arriba olvidando a los de abajo, lo suyo es que todas las fuerzas políticas que siguen las directrices del FMI, el BCE y la Troika formalicen su afinidad en un gobierno tripartito.